La Covid-19 no es un plan iniciado en 2016 para remover a Donald Trump, ni una estafa para destruir la economía global. En el garito de la falsa noticia no se respeta una pérdida como la de Kobe Bryant, y se vician esfuerzos orgánicos de comunicación como el organizado detrás de la etiqueta #Blaxit.

Un curso en línea de la agencia Reuters —patrocinado por el Proyecto Periodístico de Facebook— define cinco formas en que se puede manipular la información en los medios.

En nuestra entrega anterior nos habíamos quedado con algunas interrogantes: ¿qué se hace y qué podemos hacer nosotros para cerrarle el paso a la desinformación en Internet y las redes sociales? Enseguida ponemos manos a la obra.

¿Cómo se hace fact-checking?

Si bien el curso de Reuters referido arriba está dirigido a las salas de redacción, y no pasa por el análisis hermenéutico, su propuesta de flujo de trabajo para verificar integralmente la autenticidad de imágenes, audios, y videos, es útil para todos los usuarios. En una suerte de lista de chequeo, la reconocida agencia londinense convida a cuestionar los materiales audiovisuales que consumimos en redes sociales desde las siguientes preguntas:

  • ¿Qué muestran los medios? La idea aquí es realizar la búsqueda inversa de los fotogramas clave de las imágenes —con la asunción de que la ausencia de coincidencias en la web no garantiza que el contenido sea original. Por otra parte, buscamos pistas que permitan identificar la hora y la ubicación de los hechos —sin olvidar que los metadatos son falseables. Por último, indagamos si otros medios representan el mismo incidente y analizamos si la calidad de la imagen o el audio que acompañan el contenido es la esperable.
  • ¿Quién tomó las imágenes? Aquí nos cuestionamos cómo ha llegado a nosotros la información, quiénes son los autores, qué los motivó a compartirla, si es posible contactarlos, y en tal caso, evaluar su respuesta.

En el orden de las pistas o sensores para descubrir contenido deepfake, Reuters compila las siguientes:

  • 1) audio y video no están sincronizados;
  • 2) los movimientos de la boca del hablante no parecen totalmente naturales, tiene pocas expresiones faciales, parece no haber parpadeo, sus ojos carecen de vitalidad, y su postura es extrañamente rígida;
  • 3) los bordes de las personas u objetos tienen un patrón de píxeles inusual.

No obstante, quienes prepararon el curso se apuran en señalar que el esperable aumento en la complejidad de la producción de medios sintéticos los puede hacer cada vez menos distinguibles de los reales. Todo lo anterior en el sentido audiovisual, para lo que también te recomendamos leer esta breve guía relacionada exclusivamente con los videos. Pero todavía no hemos separado toda la paja del trigo: el análisis textual es probablemente más difícil, porque aquí el apoyo de las tecnologías es limitado.

Para rechazar las mentiras, los trucos y el desorden en línea, Adi Robertson sugiere, como primer paso, aprender cuándo se debe activar la alarma de que estamos ante un potencial contenido falso o engañoso en las redes.

La reportera estadounidense convoca a afilar el sentido cuando un material es demasiado bueno o malo para ser verdadero —esto es, cuando apunta a los extremos, lo que se aprecia, por ejemplo, en el rage bait que busca indignar/enojar para generar tráfico e interacción, las convocatorias hiperparcializadas que subvierten la narrativa de los hechos, o las estafas absolutas. Esto lo asociamos en parte con el fenómeno de las burbujas de filtro, un tema que concita una autoevaluación imprescindible para todos.

El momento de encontrar el contexto del material es crítico: si bien algunos contenidos son indiscutiblemente falsos o tendenciosos, otros son más sutiles en su manipulación, omitiendo detalles importantes, sobredimensionando pequeñas controversias, y empleando noticias auténticas como señuelo para luego suministrar información de mala factura. La clave es encontrar vacíos y brechas en el discurso, o inconsistencias entre las afirmaciones expuestas y las fuentes a las que se han apelado. Robertson propone algunos principios:

  • 1. ¿Es una sátira? Se trata de un paso básico, pero en el que no es tan difícil caer entrampados.
  • 2. ¿Quién provee la información? Si estamos ante una infografía, un cuadro o una encuesta, debemos indagar en cómo se obtuvieron los datos. Las fuentes parcializadas pueden proveer noticias reales, pero deben valorarse exhaustivamente las evidencias propuestas.
  • 3. La escala de la historia. Debemos ser cuidadosos ante los textos que sugieren que en determinado lugar existe un “enorme” movimiento cultural o desorden social, cuando la base para tal afirmación son declaraciones obtenidas exclusivamente de Internet.
  • 4. ¿Cómo otros medios presentan la noticia? Si leemos un artículo en un medio que sabemos parcializado, encontrar el mismo tema en otros sitios nos ofrecerá múltiples perspectivas. Robertson observa que si bien la versión más objetiva de un hecho no siempre es la más popular —del mismo modo que un medio con determinada inclinación política o social no siempre está errado, si una historia solo aparece reflejada en medios hiperparcializados o en buena medida desconocidos, esta puede contener fallos relevantes que han detenido su publicación en otras plataformas.

En el último escalón evaluamos la evidencia. Ello implica cuestionar si el autor ha dejado elementos de peso fuera de su análisis o los ha distorsionado. Lo importante en este paso no es determinar si una historia es falsa, sino identificar cómo se trabajó, qué partes son complicadas y subjetivas, cuáles son probablemente exactas, y cómo todo esto cambia nuestras opiniones y comportamientos.

Winne Davis insiste en la autoresponsabilidad de los consumidores —como apuntábamos en garantizar en primera y última instancia su seguridad en las redes. Al decir de Sam Wineburg, profesor de Historia en la Universidad de Stanford: hay que leer como si todos fuésemos verificadores de datos. Alexios Mantzarlis y Melissa Zimdars concuerdan en un flujo de chequeo “por cuenta propia” que consta de los siguientes pasos:

  • 1) prestar atención al dominio del sitio oficial en Internet de la fuente: dudando, por ejemplo, de aquellos que terminan en .com.co, como en el caso de abcnews.com.co.
  • 2) leer la sección “Sobre Nosotros / About Us”: la mayoría de los sitios confiables presentan mucha información aquí sobre el medio, la compañía que lo coordina, la misión y los principios éticos en que descansa la organización. El lenguaje que se emplea tiende a ser franco y claro, sin apelar a un tono melodramático o ampuloso cuya presencia nos invita a ser escépticos. También debemos ser capaces de encontrar más información sobre los líderes de la organización en otros espacios.
  • 3) atiende las citas/fuentes en la historia: o a su ausencia. La mayoría de las publicaciones serias tienen muchas fuentes, que suelen ser profesionales con experiencia en los campos académicos que comprende la información. Si se está citando a una figura pública, entonces lo que se alega que expresó debe aparecer reflejado en otros medios.
  • 4) realiza la búsqueda inversa de las imágenes: es muy probable que quienes nos exponen a contenidos engañosos no hayan tomado fotos originales, por lo que una búsqueda en Google de las imágenes embebidas, puede arrojar como saldo que estas aparezcan en varias historias sobre distintos tópicos, y por tanto no corresponderse con los hechos que se pretenden ilustrar.[2]

La verificación (Fact-Checking) organizada.

La Red Internacional de Fact-CheckingIFCN por sus siglas en inglés es un proyecto del Instituto Poynter, con sede en Florida, que integra y ofrece una hoja de ruta para un grupo importante de servicios de verificación. Te relacionamos los cinco principios que deben caracterizar a los medios y proyectos de chequeo que obtienen el sello de la IFCN, indispensable para participar del programa de verificación de datos de Facebook, que detallaremos en la tercera y última parte de esta “trilogía”:

  • 1) compromiso con la imparcialidad y la justicia —emplear el mismo estándar para todas las verificaciones, no concentrarlas en un solo actor, permitir que la evidencia dicte las conclusiones, y no abogar o tomar posiciones políticas en los temas que chequean.
  • 2) compromiso con la transparencia de las fuentes —los lectores debemos poder replicar su trabajo.
  • 3) compromiso con la transparencia del financiamiento de la organización —si reciben financiamiento de terceros, deben asegurar que este no tiene influencia sobre el resultado de su trabajo.
  • 4) compromiso con la transparencia de la metodología —deben explicar la metodología que emplean para seleccionar, buscar, escribir, editar, publicar y rectificar sus verificaciones.
  • 5) compromiso con una política abierta y honesta de rectificaciones —publicando y siguiendo escrupulosamente su política de rectificaciones, asegurando que los lectores vemos siempre la versión corregida.

Acto seguido, revisemos cómo cuatro de los sitios que ostentan el sello de la IFCN abordan el proceso de Fact-Checking.

Newtral.es

Newtral, un proyecto español de verificación de hechos, propone ocho puntos clave para detectar bulos y contenidos falsos, desde una clara exhortación al internauta a que contraste siempre la información antes de compartirla con amigos y familiares. Los generadores de fake news buscan mover nuestras emociones, suelen trabajar desde páginas web poco difundidas, no citan estadísticas o fuentes oficiales que avalen sus afirmaciones, y emplean esteroides en los titulares. Newtral también advierte sobre la creación artificial de artículos y tuits falsos a partir de “capturas” de pantalla.

Este programa ibérico de verificación “escucha” la web y selecciona aquellas declaraciones de políticos y administraciones públicas en periódicos, entrevistas radiales y otras plataformas que tengan interés o relevancia desde un criterio —afirman puramente periodístico, desechando el contenido retórico. En la fase de verificación consultan datos públicos y oficiales, y a expertos que permiten contextualizar la información; además contactan los gabinetes de comunicación de quienes han emitido las declaraciones en disputa.

Tras el proceso de chequeo, Newtral otorga 4 categorías:

  • 1) Verdadero: cuando la afirmación es rigurosa, no se pierde el contexto, y no se han omitido datos adicionales significativos;
  • 2) Verdad a medias: cuando la declaración es correcta, pero precisa aclaración, información extra o contexto;
  • 3) Engañoso: cuando hay datos correctos, pero se ignoran elementos de peso o se mezclan datos incorrectos para exponer los hechos de manera imprecisa o falsa; y
  • 4) Falso: cuando la evidencia disponible discute la veracidad de la afirmación a todo lo largo de la línea.

Reuters.com

La selección de los criterios a verificar parte de su valor editorial, el alcance de la declaración/afirmación, la probabilidad de que se difunda mucho más, y su posibilidad de aislamiento respecto al material general. Posteriormente, identifican y resumen los puntos clave, intentan descubrir los fundamentos de las declaraciones, y evalúan si son verdaderas, falsas, parcialmente verdaderas o falsas, entre otras categorías.

Desde Reuters declaran el objetivo de identificar la fuente principal del aserto o el contenido publicado en las redes sociales, interpelándola directamente siempre que ello sea posible. En lo atinente al contenido, buscan información que corrobore las declaraciones, y, en su ausencia, tratan de acceder a otros detalles e intentan contactar testigos, expertos regionales y de temas particulares, y otras partes asociadas que proporcionen información. Para encontrar el trabajo de Reuters en el área de la verificación de datos consulta aquí.

Snopes.com

Snopes está en el aire desde 1994, investigando leyendas urbanas, engaños, y el folclore. El proyecto no describe un método único que aplique a todas las verificaciones que realiza, dado que chequean desde la tentativa manipulación de una imagen hasta el enrevesado lenguaje de una iniciativa legislativa en el Congreso estadounidense. Snopes refiere que cada entrada se transfiere a un miembro de su equipo editorial, que elabora la primera versión de la verificación tras una investigación preliminar.

El ciclo comprende el contacto con la fuente de la afirmación para que abunde en sus bases y argumentos; también buscan alcanzar individuos y organizaciones con dominio relevante del tema en cuestión, y encontrar información impresa —artículos noticiosos y científicos, libros, transcripciones de entrevistas, fuentes estadísticas que contribuya al proceso de fact-checking.

La intención de Snopes es utilizar fuentes neutrales de información y datos —como revistas con revisión por pares, agencias gubernamentales, e insuflar un espíritu escéptico cuando bebemos de proveedores parcializados como organizaciones y medios con determinada afiliación política. Respecto a otras iniciativas de verificación, Snopes apela a una lista de catorce categorías para definir la veracidad de la afirmación, porque, explican, reducir esta última a una sola palabra además de ser una empresa retadora también puede desorientar.

AFP Factual

En un sitio exclusivo para recoger sus verificaciones, los periodistas de la agencia francesa de noticias AFP desmienten —mediante hechos y datos concretos notas falsas y medias verdades. Asimismo, ofrecen el contexto imprescindible para imprimirle sentido a la información. El equipo afirma que busca ser neutral y realizar su trabajo sin prejuicios, y que también pueden confirmar la veracidad de una información entendida como dudosa. La selección de los contenidos a verificar es muy parecida a lo que ya hemos visto: se atienen al interés editorial, la magnitud de la difusión, y/o su importancia en el debate público.

Lo primero es llegar a la fuente original mediante la búsqueda inversa de las imágenes, el análisis forense de estas —en el caso de AFP mediante la herramienta pública InVID/We Verify, codesarrollada por la agencia, observar la coherencia con el artículo de elementos como la fecha de publicación, el modo de vestir de las personas, la correspondencia entre vegetación y temporada, y analizar sus metadatos en busca de alguna alteración.

Lo segundo es comparar informaciones. Por ejemplo, si una publicación se basa en una foto o un video, se pueden buscar otras imágenes que hayan retratado la misma escena desde otro ángulo.

En tercer lugar, está la selección de buenas fuentes, que pueden ser periodistas de la propia agencia que se especializan en temas específicos o tienen competencias geográficas o idiomáticas. Por último, encontramos una parte muy interesante en la metodología de AFP, y es que no todo puede verificarse en línea. En ocasiones se regresa a la base: estar presentes en el lugar donde sucedieron los acontecimientos y reconstruir los hechos.

El servicio de AFP emplea herramientas como la Wayback Machine de Internet Archive, o Perma CC, para obtener una captura de los contenidos que verifican en el momento en que despliegan tal labor, para demostrar —ante la posible astucia de algún medio que no se ha inventado los errores que expone.

Conclusiones parciales.

Como se plantea en Snopes, realizar fact-checking no es tarea fácil. Aquí estamos introduciendo un tema complejo, que está generando mucho tráfico, y cuya importancia no hará más que aumentar porque los falseadores no se irán a ningún lado. No obstante, nos parece que con los elementos presentados se asimila la esencia de este proceso, y si por lo menos te vuelves más curios@ cuando lees algo en la Web, y te animas a buscar las fuentes empleadas y evaluar su calidad, aquí en LyM Social nos sentiremos satisfechos.

Ahora bien, ¿cuáles son las propuestas de Youtube, Twitter y Facebook para limitar el alcance de la desinformación en sus plataformas? ¿Qué es el programa de verificación de datos independiente de Facebook? ¿Cuál es el futuro del fact-checking? ¿Hasta dónde puede ser automático el proceso de verificación? No te desconectes, porque regresaremos muy pronto con todo esto y más.


[1]    Sobre el tema sugerimos la lectura del segundo capítulo del curso en línea de Reuters sobre la manipulación en los medios.

[2]    Zimdars propone a sus estudiantes una guía más amplia que sugerimos revisar a nuestros lectores, disponible aquí. Una interesante y abarcadora recopilación de herramientas y sitios para discutir la desinformación aquí.

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